Hola Corina. Has vuelto a meter la pata. No sé si estás conforme con tus asesores y asesoras, pero definitivamente te aconsejan muy mal.
Es obvio que para hablar de tu país tengo limitaciones. No lo conozco. Pero el sentido común y un conocimiento suficiente de la historia y de la actualidad pueden bastar para transmitirte mis inquietudes.
Soy un ciudadano español que está pendiente por lo que pasa en Venezuela. Es decir, en la línea de las declaraciones de muchas personas y gobiernos que, si bien condenaron la invasión de tu país por parte del dictador del norte, lo hicieron y lo siguen haciendo en forma de declaraciones tibias, nada comprometidas. Ya conoces las excepciones.
Pero voy a ir más allá, como puedes suponer. Lo suyo sería darte la enhorabuena por el execrable e ilegal secuestro de Maduro. Pero la jugada no tuvo los efectos previstos. Esperabas poder encaramarte al poder casi de inmediato. Pero tu padrino te salió rana. No contó en su momento, ni ahora cuenta contigo ni con tus compatriotas. Se la traéis al fresco. El solo habla con las multinacionales del petróleo, que no es poco. Y siempre con el dedo en el gatillo.
Si te ha parecido bien que otro país invada el tuyo, secuestre al presidente, mate a varias decenas de personas y presuma de que lo controla, piénsate lo de volver.
Después aceptaste lo del Premio Nobel. No sé en qué estarían pensando quienes proponen y deciden, pero tú sabes que no tenías ningún mérito especial. Hiciste un espantoso ridículo visitando al impresentable y ofreciéndole algo que ni él ni tú merecíais. Pretender compartir una palabra de tan solo tres letras con semejante ladrón, era una quimera: él se hubiera quedado con 2, o te hubiera engañado apropiándose con las tres, bajo amenaza de retorcerte el pescuezo.
Y hace unos días, has estado por Madrid. Y lo primero que dejas claro es que no quieres entrevistarte con el presidente del Gobierno de España. Alegas que después de la reunión de jefes de estado de Barcelona, esa entrevista no era conveniente. No sé qué pensabas que te iba a pasar: tal vez que Sánchez se hubiera contagiado de algún virus progre y democrático y te infectaras mientras charlaras con él en Moncloa. Mejor decir que no era conveniente. Al más puro estilo FAES. Por cierto, ¿estás segura de que no estudiaste allí? Como colofón unos abrazos con Fachabascal. ¿Te parece congruente congruente eso de hacer risas con quien desea que todos tus compatriotas se vayan de aquí o que se queden como ciudadanos de segunda clase?
Y no parece tampoco muy patriota escuchar como insultan a quien es en estos momentos la presidenta de tu país, mientras te haces fotos con la IDA. No te equivoques, a ella no le quita el sueño el futuro de tu tierra.
¿A quien toca ahora visitar? ¿Al genocida para que te de un candelabro de 7 brazos de plata manchados de sangre? ¿O tal vez a tu enloquecido vecino del sur de América, y que te invite a celebrar con él lo bien que está gestionando su país?
En fin, Corina, ten paciencia. Estás tan lejos del poder como el año pasado. Solo te acercarás con unas elecciones limpias y legales. Eso sí, no serán de inmediato, sino cuando le salga al terrorista del pelo amarillo de la punta del flequillo. Ten en cuenta que está muy ocupado haciendo el payaso por el mundo sin que nadie le dé una buena bofetada, que es lo que se merece.
